Telefónica y Movistar Plus+: una crisis de rumbo entre relevos, control financiero y televisión en plena mutación
La crisis que atraviesa Telefónica no puede reducirse a un simple cambio de nombres en la cúpula. Lo que está ocurriendo en Movistar Plus+ es, en realidad, el reflejo más visible de una tensión mucho más profunda: una gran teleco histórica intentando decidir qué quiere ser en la próxima década. ¿Una operadora centrada en red, eficiencia y caja? ¿Una compañía con ambición audiovisual propia? ¿Una plataforma de contenidos capaz de competir con Netflix, DAZN, Prime Video, Disney+ o Max? ¿O simplemente un servicio premium para retener clientes de fibra, móvil y televisión?
El último episodio ha sido especialmente significativo: Telefónica ha cesado a Daniel Domenjó como consejero delegado de Movistar Plus+ apenas trece meses después de su nombramiento, y ha colocado en su lugar a Alfonso Gómez Palacio, directivo con larga trayectoria dentro del grupo y experiencia en Hispanoamérica. El movimiento llega impulsado por Marc Murtra, presidente ejecutivo de Telefónica desde enero de 2025, en plena reorganización interna del grupo.
Una silla caliente: tres CEOs en tres años
Movistar Plus+ se ha convertido en una de esas áreas donde los cambios de mando parecen ir más rápido que los proyectos estratégicos. En marzo de 2025, Daniel Domenjó sustituyó a Cristina Burzako como CEO de la plataforma, dentro de una reorganización en la que Javier de Paz también asumió la presidencia de Movistar Plus+ en lugar de Sergio Oslé.
Ahora, poco más de un año después, Domenjó sale y entra Alfonso Gómez Palacio. Según las informaciones publicadas, el relevo se produce en un contexto de discrepancias estratégicas, tensiones sobre gasto y adquisiciones, y una voluntad creciente de reforzar el control financiero del negocio audiovisual.
El dato clave no es solo quién entra o quién sale. El dato realmente preocupante es la frecuencia del cambio. Una plataforma audiovisual necesita algo que Telefónica no parece estar ofreciendo a Movistar Plus+: continuidad. Los contenidos no se improvisan, las marcas televisivas no se consolidan en seis meses y la relación con productoras, talentos, derechos deportivos y usuarios requiere una línea reconocible. Cuando cada año cambia la cabeza visible, el mensaje que recibe el sector es claro: la compañía aún no ha encontrado su sitio.
Marc Murtra y el giro de Telefónica
La llegada de Marc Murtra a la presidencia de Telefónica en enero de 2025 marcó un punto de inflexión. Sustituyó a José María Álvarez-Pallete tras casi nueve años al frente de la compañía, en un relevo respaldado por los principales accionistas y propuesto por la SEPI.
Desde entonces, Telefónica ha entrado en una etapa de revisión interna. Murtra ha impulsado el plan estratégico Transform & Grow, con un discurso centrado en ejecución, eficiencia, innovación, disciplina financiera y mejora operativa. En abril de 2026 reunió a unos 700 directivos para pedir que la compañía pasara “de la estrategia a la acción”, dentro de una hoja de ruta que busca acelerar resultados y transformar la cultura corporativa.
Ese contexto ayuda a entender lo ocurrido en Movistar Plus+. El nombramiento de Alfonso Gómez Palacio parece menos una apuesta televisiva clásica y más una apuesta de control corporativo. No se trata de colocar al frente de la plataforma a un perfil creativo o procedente del entretenimiento, sino a un hombre de gestión, números y estructura interna. Es decir: Telefónica estaría priorizando la rentabilidad, el orden presupuestario y la integración con el resto del grupo por encima de una expansión audiovisual más ambiciosa.
Movistar Plus+: entre la televisión premium y el escaparate de marca
Movistar Plus+ tiene una posición peculiar. No es exactamente Netflix, ni DAZN, ni una televisión en abierto, ni una simple plataforma agregadora. Es una mezcla de todo eso: fútbol, cine, series, producción propia, canales lineales, deportes, acuerdos con terceros y una fuerte función comercial dentro del ecosistema Movistar.
Ahí está su gran fortaleza, pero también su mayor problema. Movistar Plus+ no compite solo por audiencia; compite por justificar su papel dentro de Telefónica. La pregunta que sobrevuela todo es sencilla: ¿cuánto valor aporta la televisión al negocio principal de la compañía?
Durante años, la respuesta fue clara: mucho. La televisión premium, y especialmente el fútbol, ayudaban a retener clientes de alto valor. Pero el mercado ha cambiado. Los usuarios contratan y cancelan plataformas con mucha más facilidad. Los derechos deportivos son carísimos. La producción original exige inversión constante. Y los gigantes globales tienen una escala que Movistar Plus+ no puede igualar.
Aun así, la plataforma no está muerta ni mucho menos. Movistar Plus+ comunicó que en 2025 sumó 278.000 clientes netos, un crecimiento interanual del 7,9%, triplicando prácticamente el ritmo de 2024, cuando ganó 94.000 clientes netos. Ese dato matiza la idea de crisis: el problema no parece ser únicamente de clientes, sino de modelo, costes, liderazgo y expectativas.
El fútbol: joya, ancla y dolor de cabeza
El fútbol sigue siendo una pieza central del relato, aunque Telefónica haya tratado de rebajar su peso estratégico. Emilio Gayo, CEO de Telefónica España, afirmó en enero de 2026 que solo el 25% de los clientes convergentes de Movistar tenía fútbol, una forma evidente de defender que la compañía no depende exclusivamente de ese contenido.
Pero el fútbol funciona como una paradoja. Por un lado, da prestigio, fideliza y diferencia. Por otro, consume enormes recursos y obliga a mantener precios elevados en un mercado donde operadores como Digi, MasOrange u otras marcas presionan por abajo. Telefónica necesita clientes rentables, no solo clientes fieles. Y ahí el fútbol se convierte en una pregunta incómoda: ¿es una inversión defensiva imprescindible o una carga demasiado pesada?
El nombramiento de un perfil más financiero al frente de Movistar Plus+ puede interpretarse precisamente desde esa óptica: revisar cuánto se gasta, dónde se gasta y qué retorno real ofrece cada derecho, cada producción y cada acuerdo.
La crisis no es solo audiovisual: es cultural
La inestabilidad de Movistar Plus+ habla también de una crisis cultural dentro de Telefónica. La compañía viene de una etapa en la que el relato era la transformación digital, la diversificación, el crecimiento internacional y la construcción de servicios de valor añadido. Ahora el tono parece otro: eficiencia, control, foco, disciplina financiera y ejecución.
No es necesariamente malo. Telefónica sigue siendo una empresa enorme, con ingresos de 35.120 millones de euros en 2025 y un EBITDA ajustado anual de 11.918 millones, según sus resultados publicados en febrero de 2026. Pero las grandes cifras no eliminan la presión: deuda, competencia feroz, regulación, costes de red, exigencia de dividendos y necesidad de invertir en fibra, 5G, inteligencia artificial y servicios digitales.
En ese contexto, Movistar Plus+ puede ser vista de dos formas muy distintas dentro de la propia casa. Para unos, es un activo estratégico que diferencia a Telefónica y da valor a la marca. Para otros, es un negocio caro, complejo y difícil de escalar. La sucesión de CEOs sugiere que esa discusión no está resuelta.
El riesgo: perder identidad
El gran peligro para Movistar Plus+ no es solo perder abonados. Es perder identidad. Una plataforma necesita que el público entienda qué representa. Netflix es abundancia y algoritmo. DAZN es deporte. Disney+ es franquicia familiar y grandes marcas. Prime Video es complemento del ecosistema Amazon. Max tiene prestigio de ficción y catálogo. ¿Qué es Movistar Plus+ hoy?
Durante mucho tiempo fue “la televisión premium de referencia en España”. Pero ese concepto se ha erosionado. La fragmentación del mercado ha cambiado los hábitos. Los espectadores ya no aceptan pagar mucho solo por inercia. Quieren flexibilidad, estrenos reconocibles, deporte, facilidad de uso y una propuesta editorial clara.
Movistar Plus+ aún conserva una marca potente y una posición privilegiada en el hogar español, pero necesita algo más que cambios en los despachos. Necesita una idea.
Una crisis con solución, pero no con parches
La salida de Daniel Domenjó y la llegada de Alfonso Gómez Palacio no tienen por qué ser una mala noticia en sí mismas. Puede que Telefónica necesite ordenar el negocio, racionalizar costes y dar estabilidad financiera a la plataforma. Pero si ese movimiento no va acompañado de una estrategia audiovisual clara, será solo otro capítulo en la cadena de relevos.
Movistar Plus+ necesita responder a varias preguntas urgentes:
La sensación actual es que Telefónica está intentando estabilizar el barco cambiando al capitán, pero sin haber explicado del todo hacia qué puerto quiere navegar.
En resumidas cuentas
La crisis de Movistar Plus+ no es una crisis de audiencia pura, ni siquiera una crisis de producto. Es una crisis de dirección, de modelo y de confianza estratégica. Los constantes cambios de CEO transmiten nerviosismo en un momento en el que el sector audiovisual exige precisamente lo contrario: visión a largo plazo, paciencia editorial y una propuesta reconocible.
Telefónica está en plena transformación bajo Marc Murtra. Quiere ser más eficiente, más disciplinada y más orientada a resultados. Eso puede fortalecer al grupo, pero también puede empobrecer Movistar Plus+ si la plataforma queda reducida a una hoja de cálculo. La televisión, incluso en la era del streaming, sigue necesitando números; pero también necesita personalidad.
Y ahí está el verdadero dilema: Telefónica debe decidir si Movistar Plus+ es una joya estratégica que merece una apuesta sostenida o simplemente un activo caro que hay que domesticar. Mientras no responda a esa pregunta, cada nuevo CEO parecerá más un síntoma que una solución.
